10.61 Peritaje para reclamar al seguro daños por incendio
Qué es un peritaje para reclamar al seguro daños por incendio
El peritaje para reclamar al seguro daños por incendio permite analizar técnicamente los daños existentes en una vivienda y comprobar si la valoración realizada por la compañía aseguradora recoge todas las actuaciones necesarias para su reparación.
El peritaje puede comprender los daños producidos por las llamas, el calor, el humo, el hollín, las cenizas, el agua de extinción y las medidas adoptadas para impedir la propagación del incendio.
Su finalidad es aportar una valoración independiente, razonada y documentada que pueda utilizarse para tramitar el siniestro, negociar la indemnización o formular una reclamación frente a la aseguradora.
Cuándo puede ser necesario reclamar al seguro
Puede ser necesario reclamar cuando la aseguradora no reconoce todos los daños, limita la superficie afectada, propone una reparación insuficiente o excluye partidas que el propietario considera necesarias.
También pueden surgir discrepancias cuando únicamente se valoran los daños visibles, no se revisan instalaciones o elementos ocultos, se considera suficiente una limpieza superficial o no se incluyen determinados trabajos de demolición, secado, descontaminación o reposición.
En otros casos, el desacuerdo puede afectar al precio de las reparaciones, la aplicación de depreciaciones, los capitales asegurados, el contenido de la vivienda, las construcciones auxiliares o los gastos derivados de la inhabitabilidad temporal.
La existencia de una diferencia con la aseguradora no significa necesariamente que la valoración sea incorrecta, pero puede justificar una revisión técnica independiente.
Qué debe comprobarse en la póliza
Antes de preparar la reclamación conviene revisar las condiciones particulares y generales de la póliza, los capitales asegurados, las garantías contratadas, los límites económicos, las franquicias y las posibles exclusiones.
Debe diferenciarse entre el continente, correspondiente a los elementos constructivos e instalaciones de la vivienda, y el contenido, formado por mobiliario, electrodomésticos, objetos y bienes existentes en el interior.
También conviene comprobar si se encuentran incluidos la retirada de escombros, limpieza especializada, alojamiento provisional, pérdida de alquileres, daños estéticos, jardines, cerramientos, garajes, trasteros y construcciones auxiliares.
El informe técnico valora los daños existentes, pero la indemnización final dependerá también de los límites y condiciones establecidos en el contrato de seguro.
Qué aspectos debe revisar el técnico
Para realizar el peritaje, el técnico debe inspeccionar la vivienda, identificar los elementos afectados y diferenciar cuáles pueden limpiarse, repararse, reforzarse o deben sustituirse.
También debe analizar paredes, techos, pavimentos, revestimientos, carpinterías, vidrios, falsos techos, aislamientos, instalaciones eléctricas, fontanería, climatización, cubiertas y elementos estructurales.
Conviene comprobar si existen daños ocultos, materiales saturados por el agua, residuos de hollín, olores persistentes, corrosión, deformaciones, pérdida de funcionamiento o afecciones en estancias alejadas del foco.
Además, el técnico puede comparar los daños observados con la relación de partidas y la valoración económica aportada por la aseguradora.
Qué documentación debe analizarse
Para preparar la reclamación conviene aportar la póliza, el recibo vigente, el número del siniestro, las comunicaciones mantenidas con la aseguradora y la valoración o propuesta de indemnización recibida.
También pueden analizarse informes de bomberos, partes de intervención, fotografías, vídeos, planos, inventarios, facturas, presupuestos de reparación y documentación anterior al incendio.
Cuando se reclaman bienes o elementos destruidos, resulta útil aportar facturas, fotografías anteriores, garantías, extractos, inventarios o cualquier prueba que permita acreditar su existencia y características.
Si se han realizado trabajos urgentes, deben conservarse las facturas y dejar constancia de los elementos retirados, las medidas adoptadas y las razones que justificaron la intervención.
Cómo se realiza la valoración de los daños
La valoración puede realizarse mediante mediciones y precios unitarios aplicados a las actuaciones necesarias para reparar o recuperar la vivienda.
Puede incluir limpieza especializada, retirada de residuos, demoliciones, desmontajes, secado, reparación estructural, sustitución de instalaciones, reposición de carpinterías, pavimentos, revestimientos, aislamientos y acabados.
También deben considerarse los medios auxiliares, las medidas de seguridad, la gestión de residuos, las pruebas de funcionamiento y los trabajos necesarios para restituir las condiciones anteriores al siniestro.
La valoración debe vincular cada partida con los daños observados, evitando incluir actuaciones que no estén justificadas o limitar la reparación a los acabados cuando existen elementos ocultos afectados.
Cómo puede utilizarse el informe frente a la aseguradora
El informe pericial puede presentarse para solicitar la revisión de la valoración, incorporar partidas omitidas, justificar soluciones de reparación diferentes o acreditar que determinados elementos deben sustituirse.
También puede utilizarse para comparar presupuestos, negociar el importe de la indemnización o responder técnicamente a las conclusiones del profesional designado por la compañía.
Cuando no se alcanza un acuerdo sobre el importe o la forma de indemnización, la legislación contempla un procedimiento pericial en el que cada parte puede designar a su propio perito.
Por eso, el informe debe describir con claridad los daños, las soluciones propuestas, las mediciones y el coste razonable de las actuaciones reclamadas.
Por qué conviene documentar antes de limpiar o reparar
Después de un incendio existe la obligación de adoptar medidas razonables para evitar que los daños aumenten, como retirar agua, asegurar elementos inestables o proteger la vivienda frente a nuevas entradas de lluvia.
Sin embargo, siempre que la seguridad lo permita, conviene fotografiar y documentar el estado inicial antes de retirar materiales, limpiar el hollín, desmontar instalaciones o ejecutar reparaciones definitivas.
La falta de documentación puede dificultar posteriormente la acreditación del alcance de los daños y la necesidad de las partidas reclamadas.
Por eso, resulta recomendable comunicar el siniestro con rapidez, conservar todas las pruebas disponibles y realizar la revisión técnica antes de modificar de forma significativa el inmueble.




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