10.57 Daños por agua de extinción tras un incendio alcance e informe pericial


Qué daños puede producir el agua de extinción tras un incendio

Los daños por agua de extinción tras un incendio pueden afectar a la vivienda, al local o al edificio aunque determinados elementos no hayan estado directamente expuestos a las llamas.

El agua utilizada durante las labores de extinción puede acumularse sobre pavimentos, penetrar en falsos techos, descender a plantas inferiores, introducirse en cámaras y aislamientos o afectar a instalaciones y materiales ocultos.

Estos daños pueden aparecer de forma inmediata mediante goteos, encharcamientos y desprendimientos, o manifestarse posteriormente mediante humedades, deformaciones, corrosión, moho y deterioro de acabados.

Por qué el daño puede extenderse a otras zonas

El agua no siempre permanece en la estancia donde se ha producido el incendio. Puede desplazarse por juntas, huecos de instalaciones, pasos de forjado, escaleras, cámaras, falsos techos y encuentros constructivos.

Por este motivo, una vivienda inferior o una zona alejada del foco puede presentar humedades aunque no haya sufrido directamente los efectos del fuego o del humo.

Además, algunos materiales pueden retener agua durante un periodo prolongado, de manera que la superficie parezca seca mientras permanecen humedades bajo el pavimento, dentro de un cerramiento o sobre un falso techo.

La falta de secado puede favorecer el deterioro progresivo de materiales, la aparición de moho y la pérdida de funcionamiento de instalaciones y equipos.

Qué elementos pueden resultar afectados

El agua de extinción puede afectar a techos, paredes, pavimentos, rodapiés, falsos techos, tabiquería, aislamientos, carpinterías, mobiliario fijo y revestimientos.

También puede producir daños en instalaciones eléctricas, cuadros, mecanismos, cableado, equipos de climatización, ascensores, aparatos, conducciones y sistemas de ventilación.

En materiales de madera pueden aparecer hinchamientos, deformaciones, pérdida de estabilidad o deterioro de acabados. En elementos metálicos puede iniciarse un proceso de corrosión.

Los revestimientos de yeso, placas de cartón yeso, pinturas, aislamientos y otros materiales porosos pueden perder sus condiciones de uso cuando han permanecido saturados o contaminados por agua y residuos del incendio.

Qué aspectos debe revisar el técnico

Para analizar los daños por agua de extinción, el técnico debe revisar las zonas donde se ha acumulado el agua, los recorridos probables de filtración y las estancias situadas bajo o junto al foco del incendio.

También debe comprobar el estado de techos, paredes, suelos, falsos techos, cámaras, aislamientos, instalaciones eléctricas, carpinterías y elementos que puedan retener humedad.

Conviene analizar la extensión de las manchas, el grado de saturación de los materiales, la existencia de deformaciones, desprendimientos, corrosión, olores, moho o pérdida de funcionamiento de instalaciones y equipos.

En determinados casos pueden ser necesarias mediciones de humedad, apertura de elementos ocultos, revisión de instalaciones o pruebas de funcionamiento antes de considerar terminada la fase de secado.

Qué actuaciones pueden ser necesarias

Las actuaciones iniciales pueden incluir la retirada del agua acumulada, ventilación, secado mediante deshumidificadores, limpieza, desmontaje de elementos saturados y revisión de las instalaciones afectadas.

Una vez estabilizada la humedad, puede ser necesario sanear revestimientos, sustituir falsos techos, aislamientos, pavimentos, carpinterías o tabiquerías que hayan perdido sus condiciones de uso.

También puede resultar necesario reparar daños en instalaciones eléctricas, equipos, conducciones, elementos metálicos o materiales de madera afectados por el agua.

La reparación debe realizarse después de comprobar que los soportes se encuentran suficientemente secos, evitando cerrar cámaras, pintar o colocar nuevos acabados mientras permanece humedad retenida.

Cuándo puede ser necesario un informe pericial

Un informe pericial de daños por agua de extinción puede ser necesario cuando las humedades afectan a varias estancias, se extienden a otros inmuebles o existen dudas sobre el alcance de los materiales que deben sustituirse.

También puede resultar conveniente cuando la valoración del siniestro solo considera los daños directos del fuego, cuando aparecen daños posteriores al incendio o cuando existen discrepancias entre propietarios, comunidad, aseguradora o empresas reparadoras.

El informe permite documentar la extensión de las humedades, identificar los elementos afectados, establecer las actuaciones necesarias y valorar económicamente los trabajos de secado, saneado y reposición.

Por qué conviene documentar los daños antes de secar o reparar

La retirada del agua y el secado deben iniciarse con rapidez para evitar que aumenten los daños. Sin embargo, siempre que sea posible, conviene dejar constancia previa de los encharcamientos, manchas, goteos y elementos afectados.

Las fotografías, mediciones y descripciones permiten acreditar la extensión inicial del agua y relacionar posteriormente los daños con las labores de extinción.

También resulta recomendable conservar los partes de intervención, facturas de secado, presupuestos de reparación y documentación sobre los materiales retirados.

Esta información puede ser necesaria para justificar las actuaciones realizadas y reclamar el coste completo de los daños producidos.





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