10.50 Peritaje de daños no cubiertos por el seguro
Qué es un peritaje de daños no cubiertos por el seguro
Un peritaje de daños no cubiertos por el seguro permite analizar técnicamente los daños existentes en un inmueble cuando la aseguradora rechaza la cobertura, limita la indemnización o considera que el problema no está incluido en la póliza.
Este tipo de peritaje puede ser necesario en casos de humedades, filtraciones, grietas, daños por agua, desprendimientos, daños en acabados, problemas de cubierta, fachada, terrazas, instalaciones o elementos constructivos afectados.
No siempre que un seguro rechaza un siniestro significa que el daño no exista o que no tenga importancia. En muchos casos, la discusión se centra en el origen del daño, su antigüedad, si procede de falta de mantenimiento, si es un defecto constructivo o si se trata de un hecho accidental cubierto por la póliza.
Por qué no siempre es evidente si un daño queda fuera del seguro
Un mismo daño puede tener interpretaciones distintas. Una humedad puede atribuirse a una fuga puntual, a una filtración de fachada, a una cubierta deteriorada, a condensación, a una terraza mal impermeabilizada o a un problema de mantenimiento.
También puede haber diferencias entre lo que cubre la póliza, lo que considera el perito de la aseguradora y lo que realmente necesita el inmueble para quedar correctamente reparado.
Por eso, antes de aceptar que un daño no está cubierto, conviene revisar el origen probable, la localización de las lesiones, la evolución del problema, la documentación del siniestro y los argumentos utilizados por la aseguradora.
Qué aspectos debe revisar un técnico
Para realizar un peritaje de daños no cubiertos por el seguro, el técnico debe revisar el estado del inmueble, la localización de los daños, su alcance, su posible origen, las zonas afectadas y la relación con instalaciones, elementos comunes, cubierta, fachada, terrazas, saneamiento o cerramientos.
También puede revisar fotografías, partes de siniestro, comunicaciones con la aseguradora, informes del perito del seguro, presupuesto de reparación, facturas, antecedentes de daños y cualquier documentación que permita entender por qué se ha rechazado o limitado la cobertura.
Además, conviene valorar si el daño se corresponde con una causa accidental, con una patología constructiva, con un mantenimiento insuficiente, con una reparación previa defectuosa o con un origen que requiere una interpretación técnica más detallada.
Cuándo puede ser necesario un informe pericial
Un informe pericial de daños no cubiertos por el seguro puede ser necesario cuando la aseguradora rechaza el siniestro, cuando ofrece una indemnización insuficiente, cuando no reconoce todo el alcance de los daños o cuando existe discrepancia sobre el origen del problema.
También puede ser conveniente cuando el propietario quiere reclamar, aportar una segunda opinión técnica, justificar el coste real de reparación o acreditar que la causa del daño no coincide con la interpretación inicial de la aseguradora.
El informe permite documentar las lesiones, analizar las posibles causas, valorar el alcance de los daños y aportar una base técnica razonada para revisar la respuesta del seguro o plantear una reclamación.
Por qué conviene documentar el daño antes de aceptar el rechazo del seguro
En muchos casos, el propietario acepta el rechazo del seguro o realiza la reparación por su cuenta para resolver el problema cuanto antes. Sin embargo, si no se documenta técnicamente el daño, puede resultar más difícil discutir después la decisión de la aseguradora.
Documentar el estado previo permite conservar pruebas de las lesiones, de su alcance, de su posible origen y de las partidas que pueden ser necesarias para reparar correctamente el inmueble.
Por eso, cuando existe rechazo de cobertura, dudas sobre la interpretación del siniestro o daños de cierta entidad, resulta recomendable contar con una revisión técnica antes de cerrar la reclamación o ejecutar reparaciones que modifiquen el estado inicial.




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